Proyecto ejecutado durante el curso 2024-2025
El Centro Educativo Francisco Coll se ubica en el Relleno Sanitario (basurero) de la Ciudad de Guatemala, una de las zonas más vulnerables del país. Allí viven más de 6.000 familias en asentamientos precarios construidos con materiales reciclados, en condiciones de hacinamiento y sin servicios básicos adecuados.
Las familias sobreviven con ingresos mínimos provenientes de la recolección de residuos reciclables, trabajo informal de muy baja remuneración. En muchos casos, los niños participan desde edad temprana en esta actividad como estrategia de subsistencia. La mayoría sobrevive con ingresos de aproximadamente Q30 diarios (unos 4 USD).
En este contexto, la educación suele quedar relegada frente a la urgencia de cubrir necesidades básicas, perpetuando ciclos de pobreza, violencia y exclusión.
Desnutrición y precariedad extrema: Guatemala registra una elevada tasa de pobreza (cerca del 56 %) y desnutrición infantil (43 %) en zonas marginales, donde muchas familias luchan diariamente por acceso a alimento digno y servicios básicos.
Trabajo infantil: El trabajo infantil en reciclaje no solo afecta su educación, sino también su salud física y emocional. La basura se convierte frecuentemente en su “salón de clase”, parque, comida y fuente de ingresos.
Riesgos ambientales y humanos: El vertedero presenta riesgos permanentes de deslaves, incendios espontáneos por metano acumulado y una atmósfera contaminada. Varios incidentes han causado muertes e impactos directos a la población recicladora infantil y adulta.
El proyecto:
La cancha polideportiva del Centro Educativo Francisco Coll es mucho más que un espacio para el deporte: es un lugar de encuentro, convivencia y protección para la infancia de la comunidad. Allí se realizan actividades deportivas, culturales y reuniones con las familias, pero también funciona como comedor escolar, donde muchos niños reciben el único alimento digno del día.
Actualmente, este espacio está totalmente expuesto a las inclemencias del tiempo. El calor extremo durante la estación seca y las lluvias intensas en invierno obligan a suspender actividades y dificultan su uso como comedor. Esto no solo limita el derecho a la recreación, sino que pone en riesgo la continuidad de un servicio que es esencial para la salud y el bienestar de los estudiantes.
Los beneficiarios de este comedor son niños que, lejos de tener las preocupaciones propias de su edad, viven con la incertidumbre de no saber si habrá cena en casa, y en ocasiones se ven obligados a alimentarse con comida recogida del basurero. Muchos deben trabajar desde pequeños recolectando materiales reciclables o metales para vender, en una economía informal y precaria que perpetúa el ciclo de pobreza.
Con la instalación de una cubierta para toda la cancha, se garantizará un espacio seguro, protegido y utilizable todo el año, que permitirá desarrollar plenamente las actividades educativas, deportivas, culturales y de alimentación, ofreciendo a los estudiantes un entorno más digno para crecer, aprender y soñar con un futuro distinto.
El proyecto busca instalar una cubierta que permita aprovechar este espacio todo el año, protegiendo a estudiantes, docentes y familias, y ofreciendo un entorno más digno y seguro para actividades educativas, deportivas, culturales y comunitarias.
Beneficiarios:
- 250 estudiantes (125 niños y 125 niñas).
- 200 familias vinculadas al centro educativo. La mayoría presenta dificultades nutricionales, problemas de salud y entornos familiares vulnerables.
Presupuesto total del proyecto: 67.402,35 €
- Duración estimada de ejecución: 40 días.
- Incluye un año de garantía en la mano de obra.
