Contexto local:

El municipio de Bembèrèkè en el departamento de Borgou en términos de clasificación de municipios es de las 10 comunas más pobres de los 77 municipios. Se encuentra a 545 kilómetros de la capital Cotonú. Se limita al sur con la comuna de N’Dali, al norte con la comuna de Gougounou, al este con las comunas de Nikki y Kalalé y al oeste con el municipio de Sinendé. 

El momento de hacer frente a las consecuencias del cambio climático ya llegó hace bastante tiempo para algunas de las comunidades más vulnerables del planeta: la desertificación del territorio que avanza a pasos agigantados, la desaparición de ríos y acuíferos, la deforestación que acelera la erosión del suelo y su degradación, son algunos de los factores que contribuyen a la desaparición de comunidades rurales completas por sólo una razón: la falta de agua.

Benín es un país dividido en dos zonas climáticas: el sur, regado por dos estaciones de lluvia con el mar como frontera natural de proximidad. Y el norte tiene una temporada de lluvias con la proximidad de países desérticos como Níger y Burkina Faso. Esta desigualdad natural expone a la parte norte a una desertificación progresiva si no se toman las medidas adecuadas. Con los efectos del cambio climático y los cambios demográficos, el avance del desierto se hace cada vez más rápido en el norte de Benín. Es fácil observar la desaparición de los ríos, la escasez de árboles, la disminución de las cabezas de ganado y especialmente el sufrimiento de la población, específicamente de las mujeres para obtener agua, ya que en ellas recae la tarea de proveer a sus hogares de este valioso elemento.

La degradación del medio ambiente es un factor de riesgo de exclusión social y empobrecimiento de las comunidades, las familias que habitan en esta zona se han dedicado a la agricultura a pequeña escala y sobre todo ganadería desde siempre. Hoy ya no tiene garantizados sus ingresos básicos por la desertificación.

El proyecto:

En este contexto difícil, la infancia lucha por desarrollarse y avanzar en la escolarización. Las zonas rurales de Bembereké tienen una de las tasas más bajas de escolaridad, al igual que las comunidades vecinas. Las enormes distancias y la falta de recursos hacen que el abandono escolar sea habitual. Las Hermanas Dominicas de la Anunciata, en su programa de animación rural que llega hasta los lugares más recónditos, han detectado que la situación de las niñas y niños es especialmente vulnerable en estas aldeas ya que las condiciones son muy precarias: si no tienes los recursos las posibilidades de estudiar son casi nulas.

Viviendas familiares de adobe y paja

El programa de Becas Escolares FASOL apoya a estos estudiantes con 12 becas: 5 de primaria, 6 de secundaria y una beca de alfabetización. En este contexto donde las oportunidades son muy pocas,  una beca no es solamente la oportunidad de asistir a la escuela, es la oportunidad de tener un futuro mejor.