II Domingo de Cuaresma (Mt 17,1-9)
El Evangelio de la Transfiguración nos invita a subir al monte con Jesús para contemplar, aunque sea por un instante, la luz que habita en Él. Su rostro que resplandece como el sol fortalece la fe de los discípulos y los prepara para el camino de la cruz. En la Fundación Anunciata Solidaria, esta experiencia de luz nos recuerda que toda acción solidaria nace de la contemplación y del encuentro profundo con Cristo. Como enseñaba el Padre Coll, solo quien se deja iluminar por el Señor puede bajar después al valle de la realidad y comprometerse con las heridas del mundo.
En este tiempo de Cuaresma, estamos llamados a escuchar al Hijo amado y a reflejar su luz en gestos concretos de cercanía, justicia y esperanza, para que nuestra misión sea auténtica, humilde, comprometida y llena de sentido.

