Domingo de Ramos en la Pasión del Señor (Mt 26, 14 – 27, 66)
El Domingo de Ramos nos sitúa ante la entrada de Jesús en Jerusalén, aclamado como Rey, pero montado en un asno, signo de sencillez y cercanía. El grito “Bendito el que viene en nombre del Señor” expresa la esperanza de un pueblo que reconoce en Jesús al enviado de Dios. Este Evangelio nos recuerda que el verdadero seguimiento no se queda en la aclamación, sino que se concreta en la fidelidad y el compromiso. En la Fundación Anunciata Solidaria, acoger a Cristo que viene significa salir al encuentro de las personas más vulnerables, reconociendo en ellas su rostro y acompañándolas con respeto y compasión. Como nos enseñó el Padre Coll, anunciar el Evangelio es hacerlo vida en gestos cotidianos de servicio, justicia y solidaridad, especialmente allí donde la dignidad humana necesita ser defendida y cuidada.

