El crecimiento del colegio Saint François Coll refleja el deseo de muchas familias de ofrecer educación a sus hijos en Bembéréké.

En el norte de Benín, muchas familias recorren largos caminos para que sus hijos puedan ir a la escuela. En este contexto, el colegio Saint François Coll se ha convertido en una referencia educativa para la comunidad de Bembéréké. Lo que comenzó como una pequeña iniciativa impulsada por las Hermanas Dominicas de la Anunciata es hoy un proyecto educativo en crecimiento que busca ofrecer nuevas oportunidades a los niños y niñas de la región.

Pero la historia de este colegio no comienza con edificios ni aulas. Comienza con la escucha de una comunidad.

 

Una misión que empezó escuchando a las mujeres

Las Hermanas Dominicas de la Anunciata llegaron a Bembéréké en 1989, invitadas por misioneros que trabajaban en esta zona del norte de Benín. Desde el inicio, su prioridad fue comprender la realidad de las aldeas y acompañar a las personas en sus necesidades más urgentes.

En ese primer contacto con la comunidad, las hermanas identificaron un desafío importante: muchas mujeres tenían pocas oportunidades de formación y participación en la vida social, a pesar de desempeñar un papel fundamental en la vida familiar y comunitaria.

Por eso, la misión comenzó con iniciativas de promoción femenina en las aldeas. Para las hermanas, fortalecer a las mujeres significaba también fortalecer a toda la sociedad. Como suelen decir en la comunidad, la mujer es para la sociedad lo que las raíces son para un árbol: aquello que sostiene todo lo demás

Este trabajo de acompañamiento fue creando relaciones de confianza con las familias. Y con el tiempo, una necesidad empezó a aparecer con fuerza: el deseo de ofrecer a las niñas una educación que pudiera abrir nuevas oportunidades para su futuro.

 

El nacimiento del colegio

 Responder a esa necesidad llevó a la comunidad a dar un paso importante. En 2017 nació el colegio Saint François Coll, en un edificio donado por el misionero Abel Hevia.

El centro comenzó con pocos alumnos, pero pronto se convirtió en una oportunidad muy valorada por las familias de Bembéréké y de las aldeas cercanas. Cada año aumentaba el número de estudiantes y el colegio empezaba a crecer.

Sin embargo, ese crecimiento también empezó a mostrar nuevos desafíos.

 

Cuando las aulas se quedan pequeñas

Con el paso de los años, cada vez más familias querían que sus hijos estudiaran en el centro. Muchas venían desde pueblos cercanos donde el acceso a la educación seguía siendo limitado.

Sin embargo, la realidad de la región mostraba que la necesidad educativa seguía siendo mucho mayor. Cuando la Hna. Breátrice llegó a la misión en 2021, pudo verlo de cerca durante sus visitas a aldeas cercanas.

“Cuando llegué, me impresionó ver a tantos niños en los pueblos que no iban a la escuela”.

Mientras tanto en el colegio, el aumento de alumnos obligaba a adaptar constantemente los espacios. Algunas aulas debían acoger varios niveles a la vez y no existían instalaciones adecuadas para servicios básicos como el comedor.

La comunidad enfrentó entonces una pregunta inevitable: cómo ampliar el alcance para responder mejor a estas necesidades.

 

Un proyecto que crece con la comunidad

La ampliación del complejo educativo nace precisamente de esta realidad. No se trata solo de construir nuevos edificios, sino de responder al deseo de muchas familias que confían en el proyecto educativo de las hermanas.

La misión en Bembéréké comenzó con una atención especial a la promoción de la mujer y a la educación de las niñas, un compromiso que sigue siendo fundamental para Fundación Anunciata Solidaria. En sus proyectos, uno de los criterios clave es garantizar que al menos la mitad de las personas beneficiarias sean niñas o mujeres.

Al mismo tiempo, la experiencia del colegio ha mostrado algo muy significativo: cada vez más familias quieren que todos sus hijos, niñas y niños, puedan estudiar en un centro acompañado por las hermanas.

Esta confianza ha impulsado el desarrollo de nuevas infraestructuras: la ampliación de la escuela infantil y primaria, un comedor escolar y un internado para niños que permita acoger a estudiantes de aldeas más lejanas.

 

 Construir desde la comunidad

La decisión de ampliar el colegio fue fruto de un proceso compartido dentro de la comunidad de las hermanas. Juntas reflexionaron sobre la situación, evaluaron las necesidades existentes y comenzaron a buscar posibles caminos para hacer viable el proyecto.

Ese proceso llevó también a trabajar de cerca con Fundación Anunciata Solidaria, que acompañó el estudio de viabilidad y la búsqueda de financiación.

El proyecto cuenta además con el apoyo de la empresa EPSA, que ya había colaborado anteriormente con la misión y que se comprometió a apoyar el desarrollo del complejo educativo.

Aunque las hermanas no son especialistas en construcción, han seguido de cerca todo el proceso.

“Conocer la realidad de la comunidad y las dificultades que viven las familias nos motivó a hacer las cosas bien”, explica la hermana Beatrice. “Por eso buscamos personas competentes que pudieran ayudarnos a llevar adelante el proyecto”.

 

Educar para transformar la comunidad

La educación ocupa un lugar central en la misión de las Dominicas de la Anunciata. Su fundador, el padre Francisco Coll, veía la educación como una forma de “iluminar las tinieblas de la ignorancia” y de transformar la vida de las personas.

En Bembéréké, esta visión se traduce en una educación integral que busca formar no solo estudiantes con conocimientos, sino también personas capaces de contribuir al desarrollo de su comunidad.

En particular, la educación de las niñas sigue siendo un eje fundamental del proyecto.

“La educación da a las niñas herramientas para tomar decisiones, participar en la sociedad y defender sus derechos”, explica la hermana Beatrice. “Con el tiempo, esto contribuye a construir comunidades más justas”.

 

Mirar al futuro

Hoy, el complejo educativo Saint François Coll continúa creciendo con un objetivo claro: ofrecer a los niños y niñas de Bembéréké un espacio donde puedan formarse en condiciones dignas y desarrollar todo su potencial.

La comunidad sueña con que este proyecto se consolide como un centro educativo de referencia para la región, inspirado en los valores cristianos y en el carisma educativo de San Francisco Coll. Una educación capaz de transformar la vida de las personas.

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