III Domingo de Cuaresma (Jn 4,5-42)
El diálogo de Jesús con la samaritana nos muestra un Dios que se acerca con sencillez, rompe barreras y reconoce la dignidad de cada persona. El “surtidor de agua que salta hasta la vida eterna” es imagen de una vida nueva que nace cuando alguien se siente escuchado, acogido y amado. En la Fundación Anunciata Solidaria, este Evangelio nos recuerda que nuestra misión es ser cauce de esa agua viva para quienes viven situaciones de vulnerabilidad, caminando a su lado con respeto y compromiso. Como nos enseñó el Padre Coll, anunciar a Cristo es hacerlo presente en obras concretas de justicia, cercanía y esperanza. En este tiempo de Cuaresma, se nos invita a revisar nuestra mirada, a no pasar de largo ante la necesidad y a dejarnos transformar para que nuestra entrega sea auténtica, humilde, comprometida y llena de sentido.

