Lo que comenzó en 1991 como un proyecto personal de la hermana Rosa Font Fuster en un barrio marcado por la violencia y el abandono, se ha transformado en una escuela de música que hoy acoge a 75 jóvenes y niños. Su objetivo: cambiar armas por flautas, y ofrecer a la infancia en riesgo un espacio para soñar a través del arte.

Tras su fallecimiento en 2013, dos de sus primeros alumnos, Camila y Antonio, continuaron su legado enseñando en el mismo garaje de la comunidad. Con el tiempo, surgió la necesidad de construir un espacio digno para el crecimiento de la escuela, un proyecto que pudo retomarse en 2024 con el apoyo de FASOL y la financiación de una empresa privada que reconoció su impacto transformador. 

Además de la construcción, desde FASOL hemos acompañado este sueño con:

🎓 Formación pedagógica para los 3 monitores (2019): 1.300 €

🧑‍🎓 Becas escolares anuales (2023–2025): 15 alumnos beneficiados cada año

📈 Datos destacados:

  • 👧🧒 +75 alumnos activos entre 5 y 23 años
  • 🎼 +10 instrumentos disponibles prestados a los estudiantes
  • 🧵 Actividades complementarias como talleres de formación en valores
  • 👨‍🏫 3 docentes formados que siguen impartiendo clases
  • 🏗️ Obra de construcción en marcha desde 2024

“Ser capaces de aportar un espacio digno, símbolo de esperanza para el encuentro de oportunidades, que le devuelve a esta comunidad el derecho a soñar, es para nosotros un logro rotundo.”

— Fundación Anunciata Solidaria

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